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jueves, 3 de diciembre de 2020

¿DE QUÉ CARECE UNA PERSONA CIVILIZADA?



Las personas civilizadas, tienen interiorizada una ética relativamente similar en todas las culturas independientemente de la región del mundo.

A través de un adoctrinamiento indefinido que se resume básicamente en una enseñanza indeterminada donde lo principal es que la obediencia es premiada y la desobediencia conlleva a un castigo. Las personas civilizadas tienden a sentirse mejor tras cumplir con las normas conforme a dicho adoctrinamiento.

En cambio cuando desobedecen o incumplen estas normas, les trae efectos negativos mentales de manera subconsciente, los cuales pueden obstaculizar su concentración.

Efectos negativos como lo son por ejemplo; los remordimientos, el nerviosismo, o mismamente la distracción.

Lo cuál, dicho embudo de carga negativa mental, puede provocarles involuntariamente cometer equivocaciones de coordinación.

Tanto en el habla, en el andar y en el pensar.

Por otro lado, la obediencia a las normas ligadas con el cumplimiento de la doctrina, puede causar efectos positivos mentales en las personas civilizadas.

A estas consecuencias por la sugestión, los budistas le han encontrado una explicación imaginaria exenta de pruebas científicas a la cual lo llaman el KARMA.

También en las religiones más populares de siglos pasados, se encuentran miles de formas de castigo por cometer desobediencia y también la amenaza de ser llevado al inframundo por cometer una infracción, o como ellos lo llaman “pecar”.

Entonces la doctrina de todas las culturas del mundo tienen una idea en común, y es la satisfacción por la obediencia, y el temor por desobedecerla.

Exactamente igual enseñan los adiestradores de perros o los amos a su mascota. Es muy típico que el amo le premie con una galletita a su perro dócil, para darle a entender que cumplir con las órdenes que le dicte su amo “es bien confortante”.

Hace ya décadas que la población de ateos en el mundo está aumentando, pero no es incierto que el ser humano sigue siendo la misma especie de homosapiens, que hace miles de años. La capacidad cognitiva de las personas mayoritariamente sigue siendo exactamente la misma que durante la inquisición. Podríamos decir que si las nuevas generaciones son más ateas que las anteriores, no se debe a la intelectualidad de la gente de hoy en día en comparación con épocas pasadas.

No creen en los dioses y no respetan las normas dictadas por la iglesia, simplemente porque les han adoctrinado con otra doctrina distinta.

Esto es, no cumplen con las normas antiguas porque las normas actuales les ordenan a incumplirlas. Desobedecen por obediencia.

Igualmente están obedeciendo una doctrina y eso los convierte en seres humanos adiestrados. A lo cuál lo llaman ser “persona civilizada”.

Lo más curioso viene justo cuando los ateos, defensores a muerte de la lógica racional, cometen un acto incoherente al defender algo propio de la lógica irracional.

Justamente cuando no encuentran método para solucionar un problema y recurren además de al rezo, culpar de los malos resultados a las conductas carentes de formalidad, cuando el comportamiento en sí, no tiene ninguna relación con el resultado. Exactamente igual que en las religiones más populares.

El ser humano adiestrado, busca afinar el comportamiento para lograr el resultado deseado en los problemas que no sabe resolver.

Cuando el comportamiento no tiene nada que ver con el resultado, esta fijación de culpar a la falta de formalidad y libertinaje, es irracional.

Esta actitud o pensamiento de lógica irracional, se contempla en las religiones, pero también en sociedades ateas.